Disfunción eréctil: causas, cuándo consultar al médico y opciones de tratamiento
La disfunción eréctil —la dificultad persistente para conseguir o mantener una erección suficiente para una relación sexual satisfactoria— afecta a más del 50% de los hombres entre 40 y 70 años en algún grado, pero la mayoría no lo consulta con su médico. Esta guía explica qué es, por qué ocurre, cuándo requiere atención médica y qué opciones de tratamiento existen.
Qué es y qué no es disfunción eréctil
La disfunción eréctil clínica se define como la incapacidad persistente (durante al menos seis meses) para lograr o mantener una erección suficiente para el coito satisfactorio. Tener dificultades ocasionales es completamente normal y no constituye disfunción eréctil. El estrés, el cansancio, el alcohol o la ansiedad puntual pueden afectar la función eréctil sin que haya ningún problema de fondo.
Muchos hombres se autodiagnostican tras uno o dos episodios aislados, lo que genera ansiedad de rendimiento que produce más dificultades. Es un ciclo que se retroalimenta sin causa orgánica.
Causas orgánicas
- Enfermedades cardiovasculares: la erección depende del flujo sanguíneo. La arteriosclerosis, la hipertensión y otras enfermedades vasculares reducen ese flujo. La disfunción eréctil puede ser el primer síntoma de una enfermedad cardiovascular no diagnosticada — esto justifica la consulta médica.
- Diabetes mellitus: afecta vasos sanguíneos y nervios. Es una de las causas orgánicas más frecuentes.
- Hipogonadismo: testosterona baja. Reduce el deseo y puede afectar la función eréctil.
- Medicamentos: antihipertensivos, antidepresivos ISRS, antipsicóticos y algunos medicamentos para la próstata pueden producirla como efecto secundario.
- Tabaquismo y alcohol excesivo: efectos vasculares documentados.
- Cirugías pélvicas: prostatectomía radical, cirugía colorrectal.
Causas psicológicas
- Ansiedad de rendimiento: la preocupación por «funcionar» activa el sistema nervioso simpático, que inhibe la erección. Es la causa psicológica más frecuente en hombres jóvenes.
- Depresión y estrés crónico.
- Problemas de pareja: conflictos no resueltos, falta de comunicación.
- Pornografía de uso muy intensivo: hay evidencia creciente de desensibilización de la respuesta sexual a estímulos reales.
Cómo orientarse
Una forma orientativa: si las erecciones nocturnas y matutinas están preservadas pero hay dificultades durante las relaciones, la causa es probablemente psicológica. Si las erecciones nocturnas también han desaparecido, hay más probabilidad de causa orgánica. Esto es orientación, no diagnóstico.
Cuándo consultar al médico
La disfunción eréctil persistente siempre justifica consulta, no solo por el problema sexual sino porque puede ser señal de enfermedad cardiovascular subyacente. Consultar antes si hay disfunción en menor de 40 años sin causa psicológica clara, aparición brusca sin factor desencadenante, dolor durante la erección, o deformidad del pene.
Opciones de tratamiento
Inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (IPDE-5): sildenafilo (Viagra), tadalafilo (Cialis), vardenafilo, avanafilo. Facilitan el flujo sanguíneo durante la estimulación sexual. Eficaces en el 70-80% de los casos de causa orgánica moderada. Requieren prescripción médica. Contraindicados con nitratos.
Terapia psicológica y sexual: para causas psicológicas, la terapia cognitivo-conductual y la terapia sexual tienen la mayor evidencia. La combinación con IPDE-5 produce mejores resultados que cualquiera de las dos opciones sola.
Cambios de estilo de vida: dejar de fumar, reducir alcohol, ejercicio aeróbico regular, control del peso. En causa vascular leve-moderada pueden ser suficientes sin medicación.
Anillos de erección: útiles cuando se consigue erección pero se pierde durante la relación. Retardan el retorno venoso. No usar más de 30 minutos seguidos. Disponibles en Eurovisex Logroño y en Glovo.
Dispositivos de vacío: crean presión negativa que facilita el flujo sanguíneo. Eficaces y sin efectos secundarios sistémicos. Se combinan con anillo de constricción en la base.
Lo que no funciona
El mercado está lleno de suplementos de «testosterona natural», cremas tópicas, extractos de hierbas y dispositivos de estiramiento sin ninguna evidencia clínica. El dinero gastado en estos productos es dinero que no se invierte en la evaluación médica que podría identificar una causa tratable o detectar una enfermedad cardiovascular a tiempo.