Abrimos el consultorio de La Trastienda: cómo funciona

Hoy abrimos una sección nueva en La Trastienda: el consultorio. Es una manera de responder a algo que llevamos años notando: hay un montón de gente con preguntas sobre productos, sobre sexualidad y sobre temas del sector que no se atreve a hacer a un médico, no le compensa pagar a un sexólogo, y no se fía de lo que encuentra googleando. Algunas de esas preguntas tienen respuesta clara y nadie se la está dando. Vamos a intentar darla.

Cómo va a funcionar

Cada dos semanas seleccionaremos las preguntas más útiles que nos hayan llegado y publicaremos un consultorio. Las preguntas se publican siempre de forma anónima: ni nombres, ni correos, ni datos identificables. Si la pregunta contiene detalles muy específicos que pudieran identificar a quien la envía, los modificamos al publicar. Si dejas un correo electrónico al enviar tu pregunta —es opcional— lo usamos sólo para avisarte cuando se publique tu respuesta, y se elimina pasados seis meses.

Las respuestas las redacta el equipo editorial. No son un foro abierto: no respondemos otros usuarios, no hay conversación, no hay comentarios. Es un formato más parecido al consultorio de una revista clásica que al hilo de un foro. Esa es una decisión deliberada: en sexualidad, las respuestas de pares pueden ser activamente peligrosas, y los foros sin moderación se llenan de cosas que no benefician a nadie. Preferimos un canal más lento pero más útil.

Qué tipo de preguntas estamos esperando

Lo que mejor responde nuestro equipo:

  • Dudas sobre cómo elegir un producto: «¿qué vibrador me recomiendas si nunca he usado uno?», «¿qué lubricante puedo usar con mi juguete de silicona?», «¿qué talla de preservativo tengo que comprar?».
  • Cuestiones técnicas: materiales, compatibilidades, mantenimiento, limpieza, almacenamiento, vida útil de un producto.
  • Cosas que no te atreves a preguntar en una tienda: «si compro algo así, ¿con qué frecuencia se usa?», «¿es normal que me incomode esto?», «¿este modelo es muy ruidoso?».
  • Preguntas sobre prácticas que requieren información antes de probar: usar juguetes en la ducha, sexo anal con seguridad, primeras experiencias con BDSM, etc.
  • Y la categoría más amplia: «no sé a quién preguntar esto».

Qué no vamos a responder

Cualquier pregunta que requiera valoración médica concreta —un dolor, un síntoma, una posible infección, una sospecha de cualquier cosa— se deriva a profesional sanitario. No somos médicos, y aunque lo fuéramos, no se hace medicina por correo electrónico. En esos casos, la respuesta será muy breve: «esto necesita una consulta médica, no un artículo».

Tampoco respondemos a problemas de pareja que excedan el ámbito de la información sobre sexualidad. Para eso están los profesionales de la sexología y la psicología. Y tampoco a cuestiones legales que requieran asesoría especializada.

Una nota sobre el tono

Las respuestas serán directas, sin morbo, sin condescendencia, sin dar lecciones de moral. La sexualidad de cada persona es asunto suyo, y el papel de un consultorio es informar, no juzgar. Si una pregunta merece un matiz, se lo damos. Si no, contestamos sin rodeos.

Manda tu primera pregunta

Para empezar, puedes enviar tu pregunta desde la página del consultorio. Cuanto más concreta sea la pregunta, más útil va a ser la respuesta para ti y para quienes la lean después.

El primer consultorio se publicará en cuanto tengamos un volumen razonable de preguntas. Hasta entonces, sigue habiendo guías nuevas en el sitio cada semana.

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